20 de febrero de 2026
Cuando Zara Imtiaz asistió a una capacitación sobre la Semana Cívica en febrero de 2023, no tenía pensado unirse al Programa de Embajadores Juveniles de NYC Votes. Era una estudiante de una escuela secundaria en Queens, curiosa pero insegura sobre cómo la participación cívica encajaría en su vida.
Luego vio los números del presupuesto de la ciudad.
"Saber que el presupuesto de la Ciudad de Nueva York es de más de 100 mil millones de dólares realmente me sorprendió", expresa Imtiaz. "Me hizo darme cuenta de cuánto poder existe a nivel local y de lo poco que piensan los jóvenes en ello".
Esa revelación la llevó a inscribirse en el programa.
Hoy, Imtiaz es una estudiante de segundo año en The City College of New York, estudia ingeniería civil y trabaja como practicante de Participación Comunitaria y Educación con NYC Votes. Pero su trayectoria comenzó como embajadora juvenil en 2023, cuando completó el programa de primavera a otoño.
Los Embajadores Juveniles de 2025 y el personal de NYC Votes disfrutan de un helado frente a la Biblioteca Pública de Brooklyn.
"En la escuela secundaria, era muy tímida", comenta. "Nunca imaginé acercarme a desconocidos y hablar sobre la votación. Pero luego de esa capacitación, me enamoré de este trabajo".
No es la única que comparte ese sentimiento.
Mariama Touray, una embajadora juvenil de 2023 y actual miembro del Comité de Antiguos Alumnos, comenta que se inscribió por impulso después de ver la oportunidad en la página de Google Classroom de su profesor.
"No me interesaba la educación cívica", comenta con franqueza. "Pensé que quería ser doctora. Solo quería probar algo nuevo".
Ese "algo trascendental" acabó cambiando su futuro.
Gulshan Aachol, estudiante de Brooklyn Technical High School, procedente de Astoria, Queens, se unió al programa durante el ciclo de verano de 2025 después de enterarse de su existencia a través de un organizador juvenil de Astoria Tenants Union (la Unión de Inquilinos de Astoria).
"No quería solo hacer un trabajo sencillo y ganar dinero", afirma Aachol. "Quería aprender algo genuinamente durante el verano, especialmente algo relacionado con el gobierno".
Al igual que Touray, entró en el programa sin un enfoque específico.
"Siempre me interesó la justicia de vivienda", afirma. "Durante el programa, aprendí sobre muchos otros temas cívicos. Me abrió los ojos".
Desarrollar el liderazgo cívico desde la base
Lanzado en 2020, el Programa Youth Ambassador de NYC Votes involucra a los jóvenes neoyorquinos en el proceso democrático a través de capacitación práctica, trabajo cívico remunerado y desarrollo de liderazgo. Desde su lanzamiento, el programa ha brindado atención a casi 115 estudiantes en los cinco condados.
En 2025, NYC Votes seleccionó a los embajadores juveniles de toda la ciudad, priorizando a los jóvenes que viven o asisten a escuelas en vecindarios con menor participación electoral. Ese mismo año, los votantes elegibles de Manhattan emitieron sus papeletas en un 54 % en comparación con el 33 % del Bronx, según la Junta Electoral de la Ciudad de Nueva York. Esta diferencia muestra el impacto que estos embajadores podrían tener en comunidades donde normalmente votan menos residentes.
Los participantes completan proyectos cívicos remunerados, que incluyen campañas telefónicas y por mensaje de texto, campañas de registro de votantes y eventos de divulgación presenciales. Solo en 2025, los Embajadores Juveniles y los miembros del Comité de Antiguos Alumnos:
- Participaron en 136 eventos en toda la Ciudad de Nueva York.
- Planearon y organizaron 58 eventos dirigidos por jóvenes.
- Hicieron más de 218,000 contactos con votantes.
- Enviaron más de 219,000 mensajes.
- Registraron a 477 votantes nuevos.
- Realizaron actividades de alcance en ocho idiomas, lo cual refleja la diversidad de las comunidades a las que prestan servicio.
Educación a través de la acción
Para Imtiaz, uno de sus primeros eventos de alcance fue en Grand Army Plaza en Brooklyn.
"Simplemente, nos lanzamos de lleno", expresa. "Algunas personas nos ignoraron. Algunas estaban dispuestas a hablar. Al principio daba miedo ,pero me empoderó".
Touray recuerda sentir nervios similares durante sus primeros eventos de alcance en Union Square.
"Al principio era muy tímida", afirma. "Me costó mucho acercarme a la gente y preguntar: '¿Está registrado para votar?'".
El primer evento de alcance comunitario de Aachol fue en la celebración del Orgullo cerca del muelle.
"Al principio me ponía un poco nerviosa acercarme a gente desconocida", cuenta. "Pero a medida que avanzaba el día, me fui sintiendo más cómoda. Experimenté la sensación de estar haciendo algo trascendental en ese preciso momento".
Los momentos de rechazo e incluso las interacciones incómodas formaban parte del proceso de aprendizaje. Pero las tres embajadoras afirman que esas experiencias les ayudaron a desarrollar resiliencia y confianza.
"Ser embajadora a una edad temprana fue uno de los peldaños clave que necesitaba en la vida", afirma Touray. "Me empujó a salir de mi zona de confort para ser más abierta y expresiva".
Con el tiempo, las conversaciones se volvieron más profundas y significativas.
En un evento del Orgullo celebrado en Chelsea Piers durante el ciclo electoral de las primarias de 2025, Touray conoció a una inmigrante neoyorquina mayor que nunca había votado en su vida.
"Me dijo que nunca había votado en su vida". "Pero dijo que estas elecciones le parecían importantes porque Nueva York es su hogar".
Ambas hablaron extensamente sobre la importancia de las elecciones locales y cómo incluso un solo voto influye en el futuro de la ciudad que alguien ama. La conversación reforzó en Touray la idea de que la participación cívica es algo personal, moldeada por las experiencias vividas, la fe, la identidad y el sentido de pertenencia.
Para Aachol, una de sus primeras interacciones con un votante que se detuvo para preguntarle sobre el programa le causó un gran impacto.
Dijo que lo que estábamos haciendo tenía un gran impacto, especialmente en los jóvenes... [y que] mucha gente ha perdido la esperanza últimamente, por lo que era alentador ver que los jóvenes seguían confiando en que el sistema nos ayudará.
En otro evento de alcance comunitario en la Metropolitan Asian Deaf Association (Asociación Metropolitana de Asiáticos con Discapacidades Auditivas), Touray ayudó a proporcionar información electoral a los miembros de la comunidad de personas sordas de origen asiático.
"Antes de eso, ni siquiera sabía que existía una comunidad asiática de personas con discapacidad auditiva", comenta. "Ayudábamos a las personas a acceder a la información como cualquier otra. Nadie debe ser excluido por tener una discapacidad".
Los Embajadores Juveniles de 2025 y el personal de NYC Votes haciendo campaña en el Orgullo Juvenil.
Juventud en acción
A diferencia de las prácticas tradicionales, la solicitud para ser Embajador Juvenil se centra en la reflexión y la experiencia vivida, más que en las calificaciones o las credenciales previas.
Una pregunta del ensayo de la solicitud sobre participación comunitaria le llamó especialmente la atención a Imtiaz.
"En ese momento, formaba parte de un programa de organización juvenil del sur de Asia", cuenta. "Fue la primera vez que realmente me sentí conectada con personas que compartían mi origen y mis valores. Escribir sobre eso me hizo reflexionar sobre lo poderosa que puede ser la comunidad".
Para Aachol, el programa amplió su definición de la participación cívica.
Para mí, la participación cívica consistía en asistir a protestas y manifestaciones. Pero ser una embajadora juvenil me enseñó que también se trata de educación — y aprender sobre temas que nos han afectado anteriormente y educar a otros sobre ellos.
Cuenta que una de las lecciones más importantes que aprendió fue cómo llevar a cabo conversaciones a pesar de las diferencias.
"Aprendí que está bien no estar de acuerdo", afirma. "No es necesario estar de acuerdo con las opiniones de alguien para tener una conversación significativa. Hablar desde una perspectiva no partidista me ayudó a comprender mejor a las personas."
Para Touray, aprender sobre los problemas locales de su propio vecindario, Mount Hope en el Bronx, fue una experiencia que la transformó.
"Cuando me uní por primera vez, me enteré de que mi vecindario tiene una de las tasas de participación electoral más bajas de la ciudad", comenta. "Hay muchos factores: — el acceso lingüístico, el estatus migratorio, la historia".
Estudiar la historia local, — incluido el impacto a largo plazo de las decisiones de planificación urbana, — la ayudó a conectar la participación cívica con su vida diaria.
Vivo aquí. Me despierto y veo este lugar todos los días. Quiero algo mejor para mi comunidad. Y eso implica votar. E implica defender nuestros derechos.
A través del programa, aprendió que podía registrarse previamente para votar a los 16 años e incluso formar parte de su junta comunitaria siendo adolescente — algo que hizo luego.
"De hecho, estamos empezando a ver cambios", afirma. "Eso me hizo comprender que, si cumplo con mi parte, es suficiente"
Invertir en la próxima generación
Después de comenzar como embajadora juvenil, Imtiaz ahora realiza prácticas en el equipo de Participación Comunitaria y Educación de la Junta de Financiamiento de Campañas Electorales de la Ciudad de Nueva York, la misma oficina que supervisa el programa, — un momento en el que todo vuelve al punto de partida.
"Es muy interesante calificar las solicitudes", afirma. "No hace mucho tiempo yo estaba en su lugar".
Aachol ahora es miembro del Comité de Antiguos Alumnos y motiva a otros jóvenes a postular.
No se considere incapaz hasta que realmente lo intente. Fue una de las mejores experiencias de mi vida y me reveló mi vocación dentro de la función pública.
Touray también está trazando un nuevo camino. En lugar de estudiar medicina, planea especializarse en ciencias políticas o en políticas públicas.
"Si no me hubiera unido al programa, probablemente seguiría infeliz persiguiendo la idea de dedicarme a la medicina", comparte. "[Eso] cambió mi vida".
Las tres embajadoras enfatizan que el programa va más allá de los números de registro de votantes; — se trata de relaciones, confianza y crecimiento.
"Conocí a algunos de mis mejores amigos gracias a este programa", cuenta Touray. "No es solo el trabajo. Es la gente".
¿Su consejo para los jóvenes que están pensando en postularse?
"Hágalo de inmediato", expresa. "No tiene nada que perder arriesgándose con algo nuevo. Probablemente esto es lo mejor que me ha pasado en la vida".
Al invertir en el liderazgo juvenil, NYC Votes está formando una generación que no solamente entiende la democracia, — sino que participa activamente en su desarrollo.