Cuatro voluntarios del AAFSC parados en una carpa de donación, con carteles informativos en árabe.​​ 
Asociarse con otros​​  23 de abril de 2026​​ 

23 de abril de 2026​​ 

Por el equipo editorial de NYC Votes​​ 

Randy Ali, director ejecutivo del Arab-American Family Support Center (Centro de Apoyo a las Familias Árabe-Estadounidenses), comparte cómo se manifiesta la participación cívica en la vida cotidiana, el apoyo comunitario y la defensa de los derechos en las comunidades árabe-estadounidenses de la ciudad de Nueva York.​​ 

¿Cómo es la participación cívica para la comunidad del AAFSC? Puede ser mediante la votación, la organización, las conversaciones o mediante formas más pequeñas y cotidianas; ¿qué es lo que más le llama la atención?​​ 

En el AAFSC, pensamos en la participación cívica como algo mucho más amplio que votar en las elecciones u organizarse en torno a un conjunto particular de temas. La consideramos como la capacidad de las personas y familias de participar en la vida de sus comunidades, crear relaciones, hacer oír su voz y ayudar a formar sistemas que afectan su vida diaria. Por eso integramos intencionalmente la participación cívica en todas las fases de nuestro trabajo.​​ 

En esencia, nuestro trabajo consiste en dotar a las familias de todas las generaciones con los servicios y recursos que necesitan para que tengan estabilidad, se sientan apoyadas y, en última instancia, prosperen. A través de ese proceso, las personas con las que trabajamos llegan a ver que la participación cívica no está separada de la vida cotidiana. Abarca todos los aspectos del bienestar social, cívico y económico. Ayudamos a los miembros de la comunidad a comprender y responder a problemas que tienen consecuencias reales para sus familias, desde poner comida en la mesa y garantizar la vivienda hasta acceder a una atención médica asequible y de calidad. A través de nuestros programas, también ayudamos a las personas a desarrollar las herramientas, la confianza y las relaciones que necesitan para participar de manera eficaz en la vida cívica. Consideramos que nuestra función consiste en ayudar a guiar a las personas mientras asumen la responsabilidad de forjar sus comunidades. ​​ 

Comprobamos que el contexto importa en gran medida. Cuando las familias son vulnerables y sufren traumas, ya sean económicos, sociales o de otro tipo, nuestra principal responsabilidad es ayudar a estabilizar la situación. Es increíblemente difícil participar en la vida pública cuando usted o su familia está enfrentando una crisis, aislamiento o incertidumbre. En esta fase, conectamos a las personas con una red de apoyo de personal, servicios y recursos que pueden ayudarlos a afrontar los desafíos inmediatos. Incluso en esa etapa, la gente empieza a ver cómo los sistemas públicos, la política y el apoyo comunitario forjan sus vidas de maneras muy prácticas. ​​ 

Una mujer con hiyab y 2 niños pequeños delante de una mesa que tiene juguetes y libros​​ 
A medida que las familias obtienen una base más estable, podemos empezar a crear oportunidades para formas más visibles de participación cívica. A veces, eso empieza poco a poco. Puede significar crear espacios para que las familias conecten con compañeros de clases, vecinos y otras personas de su comunidad, y hablen abiertamente sobre los desafíos que enfrentan. También creamos oportunidades para que los miembros de la comunidad se apoyen entre sí, compartan consejos sobre cómo manejar el seguro de salud, acceder a la asistencia alimentaria y encontrar opciones de vivienda asequible. A través de estas interacciones, también forjan lazos más sólidos entre ellos. Estas conversaciones cotidianas fortalecen la confianza, reducen el aislamiento y ayudan a las personas a verse a sí mismas como parte de una comunidad más amplia con intereses comunes y un futuro compartido.​​ 

Esa base puede crecer luego hacia formas más públicas de participación y defensa. Los jóvenes en programas extraescolares escriben cartas abiertas. Los estudiantes de inglés hablan con su representante electo sobre los servicios que desean ver en su ciudad. Un vecino emite su voto a favor de un proyecto presupuestario participativo local. Un líder emergente cuenta su historia ante una audiencia en un evento comunitario. Y los padres dicen a las organizaciones, como el AAFSC, cómo podemos servirles mejor.  ​​ 

Esto no recae solo en las personas. Cuando vemos que se producen actos de participación cívica, grandes y pequeños, en nuestros programas de servicio directo, tenemos la responsabilidad de amplificar su impacto. Informamos a los funcionarios electos sobre lo que están experimentando las comunidades y creamos espacio para escuchar directamente a los electores. Luchamos por obtener los recursos que nos solicitan los clientes. Defendemos los cambios en las estructuras burocráticas para que las comunidades de Oriente Medio y Norte de África puedan ser contadas en los datos y representadas en las decisiones políticas. También apoyamos la legislación que promueve una política migratoria más humana. ​​ 

Uno de nuestros ejemplos favoritos de unir la vida comunitaria y cívica son nuestras celebraciones de ciudadanía. Estas reuniones honran uno de los hitos más importantes en la trayectoria migratoria de una persona. También crean un espacio para que los miembros de la comunidad, los funcionarios electos y otros puedan reunirse, celebrar y conectarse de forma significativa. Reflejan el tipo de participación cívica en la que creemos: aquella basada en la dignidad, el sentido de pertenencia y la experiencia compartida. ​​ 

En última instancia, nuestro objetivo es ayudar a nuestra red de más de 21,000 personas y familias no solo a satisfacer sus necesidades inmediatas, sino también a forjar sus propias visiones para el futuro de sus comunidades y ayudar a convertir esas visiones en realidad. ​​  

Luego de las últimas elecciones presidenciales, los árabes-estadounidenses recibieron críticas por su baja participación electoral de votantes y, a menudo, los etiquetaron de apáticos. Por mi propia experiencia y por conversaciones con colegas y familia, esa ausencia no representaba apatía.​​ 

¿Qué significa para usted personalmente la participación cívica, en especial, como parte de la comunidad árabe-estadounidense en Nueva York?
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Cuando hablamos de cualquier forma de acción cívica, tenemos que empezar centrándonos en los desafíos más urgentes y peligrosos que enfrenta nuestra comunidad. Es difícil no situar el aumento del odio antimusulmán en la primera línea de esa lista. Recientemente, escribí un artículo de opinión sobre la creciente islamofobia que estamos viendo en Nueva York y en todo el país. Aunque los árabe-estadounidenses provienen de muchas tradiciones religiosas diferentes, para mí, y tengo la certeza de que para muchos otros, este momento evoca el profundo temor que experimentaron los árabe-estadounidenses en los años posteriores al 9/11. Durante ese tiempo, nuestras comunidades fueron objeto de vigilancia generalizada, acoso y discriminación. Lamentablemente, estamos presenciando nuevamente demasiado odio y fanatismo antimusulmán dirigido a los estadounidenses árabes y musulmanes, y es absolutamente imprescindible que alcemos la voz e insistamos en que nos traten con la misma dignidad y respeto que se otorga a todas las demás comunidades. ​​ 

En segundo lugar, muchos de nosotros tenemos seres queridos en regiones afectadas por la guerra y el conflicto, lo que profundizó una sensación de inquietud y desilusión sobre la función y el lugar de los árabe-estadounidenses en nuestra sociedad. Sinceramente, hay momentos en los que muchos de nosotros no nos sentimos bienvenidos en la vida cívica estadounidense.​​  

Una mujer que le lee a un niño pequeño​​ 

Fue una respuesta a preocupaciones más amplias sobre las políticas estadounidenses, en particular, en Oriente Medio, que dejó a muchos árabe-estadounidenses con la sensación de no tener un hogar político. Una parte fundamental de la participación cívica consiste en encontrar la manera de involucrarse políticamente de forma que se construya un poder duradero para nuestra comunidad.​​ 

En tercer lugar, la participación cívica va mucho más allá de los temas estereotipados que muchos asumen que definen la identidad árabe-estadounidense en Estados Unidos. También se trata de los problemas cotidianos que marcan la vida de las personas: la reducción de beneficios para las familias que dependen de ellos, la necesidad de más unidades de vivienda asequible, la preocupación por la política federal de inmigración y la reducción de la burocracia para las pequeñas empresas. ​​ 

Un tema en el que nos centramos en el AAFSC es el reconocimiento adecuado en el censo. Durante mucho tiempo, las categorías disponibles no reflejaron la realidad y distorsionaron la forma en que nuestras comunidades se cuentan en las estimaciones oficiales de la población. A nivel personal, marcar una casilla con la etiqueta "Blanco", como a menudo se exigió hacer a las personas de ascendencia de Oriente Medio, nunca me pareció acertado, en especial, dada la discriminación muy real que sufren los árabe-estadounidenses como comunidad minoritaria en Estados Unidos. La desagregación de los datos del censo brinda a nuestras comunidades más opciones, más dignidad, y es más precisa. Esperamos ver "Oriente Medio/Norte de África" como categoría en el censo de 2030 y en los formularios estatales y municipales de los próximos años. Este cambio fue posible gracias a décadas de esfuerzos organizacionales persistentes por parte de personas, líderes y organizaciones, incluidos muchos empleados actuales y antiguos del AAFSC.​​ 

Estos temas no siempre reciben la misma atención que la islamofobia o la guerra, pero tienen un impacto profundo en la vida cotidiana de los árabes estadounidenses en este país.​​ 

Dicho esto, los árabe-estadounidenses participan cada vez más. Estamos haciendo oír nuestra voz y organizándonos tanto a nivel local como nacional. En junio, formaré parte de la delegación de la National Network for Arab American Communities que viajará a Washington, D.C., con motivo de las Jornadas de Defensa de los Intereses de la Comunidad Árabe-Estadounidense. La próxima semana participaremos en el Día de Defensa de la Comunidad Musulmana de Nueva York, organizado por Emgage, que será una gran oportunidad para reunirnos con legisladores, promover leyes clave y fortalecer nuestra voz colectiva. ​​ 

Estos son solo algunos ejemplos de cómo organizaciones árabe-estadounidenses de todo el país se están uniendo para construir una fuerza colectiva, pero habrá muchos más ejemplos en los próximos meses y años. Los árabe-estadounidenses están reconociendo que simplemente no es aceptable permanecer en silencio.​​ 

Lamentablemente, estamos presenciando nuevamente demasiado odio y fanatismo antimusulmán dirigido a los estadounidenses árabes y musulmanes, y es absolutamente imprescindible que alcemos la voz e insistamos en que nos traten con la misma dignidad y respeto que se otorga a todas las demás comunidades. ​​ 

¿Qué función desempeña la juventud en su comunidad en este momento? ¿Cómo están moldeando las conversaciones sobre participación cívica, la identidad o el futuro de Nueva York?​​   ​​  

En mi opinión, no hay nada más importante que motivar a los jóvenes para que desempeñen una función positiva en sus comunidades y muestren liderazgo en los temas del momento, así que eso seguirá siendo un foco central del AAFSC en el futuro. De hecho, vamos a ampliar este trabajo.  ​​ 

Para mí, esto es muy personal. Al crecer en Staten Island, los programas juveniles fueron un salvavidas para mí. Se trataba de algo mucho más que deportes. Iba todos los días a jugar baloncesto, pero también aprendí sobre el liderazgo, cómo conectar con los demás de forma positiva, recibí mentoría de consejeros y realicé excursiones a lugares que nunca habría conocido sin esos programas.​​ Mantuve ese compromiso mientras cursaba carreras en política pública y derecho, trabajaba con programas juveniles en el norte del estado de Nueva York y me involucraba en temas de justicia social y derechos de los refugiados en Washington, D.C.​​ Esto continuó durante mi etapa como director de misión de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (United States Agency for International Development, USAID), cuando trabajé con jóvenes en países de todo el mundo, desde Marruecos hasta Bangladesh y Filipinas. ​​ 

Necesitamos crear una cultura que fortalezca la participación cívica de manera sostenible a largo plazo, lo cual va mucho más allá de simplemente conseguir que los jóvenes se registren para votar. Los jóvenes necesitan sentirse capacitados para afrontar los problemas que observan en sus comunidades. Necesitan la confianza de que pueden hacer frente a intereses que no coinciden con los suyos. Además, necesitan organizaciones de confianza como la nuestra que los ayuden a trazar una visión de futuro para ellos y sus familias basada en la esperanza y las posibilidades, y no solo en responder a crisis diarias.​​ 

Lo que más me llama la atención es que, cuando les preguntamos a nuestros jóvenes qué piensan, no se obsesionan con los problemas, aunque sean muchos. Van directamente a la cuestión práctica de cómo crear una vida mejor para ellos y sus familias. Quieren saber cómo ayudar a hacer crecer una pequeña empresa familiar, lo que significa que necesitan conocimientos financieros. Quieren entender cómo invertir el poco dinero que consiguieron ahorrar. Quieren saber cómo pueden hacer prácticas con funcionarios electos cuyos valores coinciden con los suyos para poder empezar a entender cómo funcionan la política y el cambio desde dentro. ​​ 

Este es un momento crucial para dotar a los jóvenes de las herramientas necesarias para participar, empoderarlos para que alcen la voz y reafirmar su sentido de pertenencia. Queremos que sepan que tienen el derecho y la capacidad de forjar su propio futuro.​​ 

Dos hombres sentados frente a un libro​​ 

¿Cuál sería el mensaje que compartiría con los árabe-estadounidenses de Nueva York sobre usar su voz ahora mismo?​​   ​​  

Este es un momento que exige solidaridad, apoyo y acción. Debemos creer en el poder de nuestra voz colectiva y fortalecerla con las organizaciones que nos rodean.Nos sentimos inspirados por la Asociación Árabe-Estadounidense de Nueva York, que está movilizando a su comunidad para alzar la voz contra el odio. Respaldamos a Malikah, que está impulsando un proyecto de ley de equidad para las comunidades de Oriente Medio y Norte de África (Middle East and North Africa, MENA) para que la financiación estatal se pueda destinar a organizaciones con la competencia cultural necesaria para atender bien a nuestras comunidades. Nos asociamos con Emgage, que reúne a líderes musulmanes locales en una conversación honesta con funcionarios municipales y estatales. Somos miembros orgullosos de  New York Immigration Coalition que impulsa prioridades legislativas ambiciosas y esenciales que protegen los medios de vida de los neoyorquinos inmigrantes. Agradecemos a National Network for Arab American Communities y a MENA NY Coalition, que lograron grandes victorias legislativas que garantizan que nuestras comunidades se cuenten en los datos de la ciudad, el estado y la localidad.  ​​ 

Solo junto a estas y muchas más organizaciones que participan en esta lucha podremos hacer realidad el futuro que imaginamos: donde todos en nuestra comunidad tengan seguridad, equidad y oportunidades.  ​​  

A los neoyorquinos de origen árabe-estadounidense que hacen este trabajo con nosotros: gracias. Para quienes buscan ampliar su participación, no faltan oportunidades para unirse a nosotros. Conéctese con el AAFSC y cualquiera de nuestras organizaciones asociadas. Haga oír su voz.Actúe. Acompáñenos.  ​​  

Una joven al aire libre frente a un joven firmando un formulario​​ 

El acceso lingüístico es una parte fundamental para garantizar que todos los neoyorquinos puedan participar en nuestra democracia. ¿Hay alguna palabra, frase u idea en árabe (o en otro idioma) que recuerde cuando piensa en participación cívica? ¿Qué significa para usted?​​ 

Me gusta presumir sobre una estadística bastante notable sobre nosotros mismos: nuestro personal del AAFSC habla 24 idiomas, y aproximadamente una cuarta parte habla árabe. La participación cívica puede parecer un término amplio y abstracto, pero en esencia, se trata de participación y pertenencia.​​ 

La palabra árabe que recuerdo es مشاركة (musharaka), es decir, participación.​​  La palabra tiene más peso del que sugiere su traducción al inglés. No solo habla de acción política, sino de acción comunitaria: estar presente para los vecinos, el vecindario, la ciudad, y el país. Refleja un valor cultural profundamente arraigado en las comunidades árabes: al contribuir al progreso de la comunidad, uno contribuye a su propio progreso.  ​​  

Para los neoyorquinos árabe-estadounidenses, significa sentirnos orgullosos de nuestra herencia y reconocer que la Ciudad de Nueva York se ha construido gracias a las contribuciones de innumerables culturas, incluida la nuestra. Se trata de usar nuestra voz colectiva, nuestra​​ musharaka​​ para reafirmar nuestro papel en la estructura social, cultural y económico de la ciudad.   ​​ 

For Arab American New Yorkers, it means taking pride in our heritage and recognizing that NYC is built on the contributions of myriad cultures, including ours. It’s about using our collective voice, our​​ musharaka​​ , to affirm our role in the social, cultural, and economic fabric of the city. ​​ 

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